No Gracias!

Vacunas: No Gracias!

Inmunidad y prevención en la infancia. Perder el miedo: conocimiento, coraje y confianza.

Por la Dr. Alejandra Chiappano: Escuchar el audio 

Libro: FRENAR LA CARRERA DE ARMAMENTO VACUNAL
(del “¡Cuídate compa!” de Eneko LANDABURU,
en Edit. TXALAPARTA, Corregido y aumentado)
Vacunar es agredir al cuerpo, introduciéndole una proteína extraña
(antígeno), para obligarle a defenderse produciendo anticuerpos. Para que la agresión sea mayor, se le añade un “coadyuvante” (Hidróxido de Aluminio), además de un conservante derivado del mercurio. A las 24 horas de nacer se recibe la primera vacuna (anti-Hepatitis B). Al cumplir el año y medio se ha recibido por lo menos 23 dosis de 8 vacunas distintas. Luego se vuelve a la carga a los 6, 11, 14 años y si vas al servicio militar, de nuevo a los 18. Y la cosa va en aumento.
Demasiada intervención agresiva en un sistema inmunológico del que poco sabemos.
A la hora de hacer un estudio serio sobre la vacunación hay que tener en
cuenta dos criterios: 1) La efectividad, si es verdad que protegen. 2) La nocividad.
La postura de la medicina convencional es:
“No son totalmente eficaces, pero nos han librado de epidemias de
ciertas enfermedades infantiles. No son completamente seguras, pero son muy pocos los daños”.
Esto es lo que le enseñaron al pediatra Robert Mendelssohn. Y con los
años de práctica y estando al tanto de las publicaciones de trabajos científicos llegó a la conclusión de que las vacunaciones masivas eran la mayor amenaza para la salud de los niños. No existe ninguna prueba científica convincente que permita afirmar que las vacunas hayan sido las causantes de la eliminación de ciertas enfermedades infantiles. En países donde no se ha vacunado, cesaron de igual manera epidemias de enfermedades infantiles. Toda vacuna tiene riesgos
reales y numerosas contraindicaciones. Se conocen los peligros a corto plazo de la mayoría de las vacunas, pero se ignoran las consecuencias a largo plazo del hecho de inyectar proteínas extrañas al cuerpo de los niños. Se piensa cada vez más que las vacunas contra las enfermedades infantiles, relativamente benignas, pueden ser responsables del aumento de las enfermedades auto-inmunes (cáncer, leucemia, reumatismos, esclerosis en placas, Lupus Eritematoso Diseminado,...)
Las vacunas son una bomba con efectos retardados.
La última vacuna que dejo de recomendar Mendelsohn fue la antitetánica.
El tétanos ni se contagia, ni te inmuniza. ¿Cómo va a inmunizar su vacuna? En la última guerra mundial, el ejercito griego no vacunado tuvo 7 veces menos tétanos que el ejército francés, productor y consumidor de la vacuna. El ejercito inglés y estadounidense, redujeron considerablemente los casos de tétanos, para lo que estaban vacunados. Pero también redujeron los casos de gangrena, para lo que no existe vacuna. Link al libro:

1. DAÑO VACUNAL 12p 2c (3)